En aquella oportunidad, la entidad de barrio Obrero presentaba las mejoras en sus instalaciones, ante una concurrencia de aproximadamente 45.000 personas.
De hecho, el General Pablo Rojas redobló el aforo de su coliseo, que hasta antes de las obras podía albergar a 25.000 hinchas. La reapertura fue ante Boca Juniors.
El encuentro amistoso acabó 2-1 para el representativo argentino pero por encima del resultado deportivo, el fútbol paraguayo marcaba un antes y un después en materia de infraestructura de estadios.
Se convirtió en el coliseo más moderno por encima del Defensores del Chaco y le dio al país una alternativa más para espectáculos internacionales, sobre todo para compromisos de Eliminatorias.
Asimismo, dada la repercusión internacional que tuvo la renovación del estadio y la alta modernidad, la Conmebol le asignó la primera final única de la Copa Sudamericana en el 2019, siendo este el primer evento de gran magnitud que albergó la hoy conocida como La Nueva Olla.