El despliegue operativo se desarrolla en el departamento de Amambay con la participación de agentes especiales antidrogas, fuerzas tácticas y apoyo aéreo de helicópteros de la Policía Federal brasileña y de la Fuerza Aérea Paraguaya, además del respaldo del Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI).
Los equipos operativos realizan incursiones terrestres y aéreas en zonas previamente identificadas mediante trabajos de inteligencia como importantes centros de producción de marihuana.
Los procedimientos cuentan con el acompañamiento de la agente fiscal Rossana Coronel, del Ministerio Público.
La operación tiene como objetivo localizar y destruir plantaciones, campamentos clandestinos, centros de procesamiento e infraestructura utilizada por organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico.
La acción conjunta entre Paraguay y Brasil busca afectar la capacidad logística y financiera de los grupos criminales, retirando grandes cantidades de marihuana del circuito ilegal y generando un fuerte perjuicio económico a estas estructuras.